Sunday, July 23, 2006

Renuncia considerada.

FE de erRATAS
Granaderos a caballo, 11 de julio del 2006

De mi consideración:
Me dirijo a ustedes a los fines de presentar a partir del día de la fecha, en forma indeclinable, mi renuncia al cargo de Consejero Directivo con el que me honrara la Honorable Asamblea de Scouts de Argentina, y en el cual me he desempeñado en los últimos 5 años. Esta difícil decisión es producto de una cuidadosa reflexión a la que he dedicado muchas horas, desde el último consejo que participé el 3 de junio, en el cual no manifesté mi intención de renunciar hasta hoy.
Al Consejo del mes de Julio no asistí porque seguía reflexionando. Les envío por mail la renuncia porque en agosto y septiembre no podré asistir a la reunión de Consejo. Considero que no sería adecuado renunciar sin más, sin dar ningún tipo de explicación sobre las razones que me motivan a declinar mi cargo. A mí me gusta explicar mis razones, aunque no tengan nada que ver con la realidad y si puedo armar un poco de lío mejor. Mas allá de los largos años en los cuales me he desempeñado en el Movimiento Scout, y de las distintas responsabilidades que he ocupado, ésta página de mi vida en SdeA ha estado signada por puestos de gran responsabilidad.
Dos años en el Equipo Nacional de Programa, un año como Asistente Zonal de RRAA (Zona 19), un tiempito, ya que también renuncié, Director de Recursos humanos del Jampan, y en los últimos 5 años en el Consejo Directivo, hablan de la importancia que para mi tiene esta Organización. Para algunos lo importante es el movimiento y su misión, para mí la Organización.
A lo largo de estos años me fui encontrando con serios y perturbadores problemas. Lo que más me perturba es no poder imponer mis ideas y para colmo la gente cada vez me vota menos. Ética y Desarrollo se fueron imponiendo como dos cuestiones esenciales en aquellos lugares donde he participado, pero cuando lo propuse en mis bases de gobierno sólo lo apoyaron algunos. SdeA estuvo virtualmente tomada en los últimos años, por grupos de personas, por ej. la NCO, que realizaron todo tipo de actos para su beneficio personal. Para atender este tremendo mal, presente en nuestra Asociación, trabajé junto a valiosos dirigentes, entre los que figuran muchos miembros del Consejo Directivo y Comité Ejecutivo (lamentablemente no todos, yo siempre lamento que no todos trabajen para mí, aunque después me hago el democrático ).
Atender esto, tratar de trabajar para componer estas cuestiones desataron fuertes enfrentamientos en el mismo seno del Consejo. A algunos miembros, por más que yo soy manipulador no les puedo inculcar mis ideas y se mantienen firmes en sus convicciones y esto es lo que ha provocado enfrentamientos. Enfrentamientos que no fueron más que el espejo de los que se produjeron en todo el ámbito asociativo. Un duro tiempo en el que poco a poco fue quedando en evidencia todo lo que en algún momento se había denunciado y por lo cual uno fue tildado con los mas diversos calificativos.
A lo largo de ese tiempo trabajamos mucho en función del desarrollo de SdeA. Muchas horas de trabajo fecundo junto al Comité Ejecutivo fueron siendo desperdiciadas en las distintas coyunturas de la mano de quienes deberían haberla alentado. Nuestro país es el vivo ejemplo, que yo y algunos más tratamos de imitar lo más posible. Todavía no pudimos implementar la huída en helicóptero debido a los escasos recursos con que contamos, además de lo que ocurre cuando la corrupción se instala como un modelo de gestión. La pérdida de confianza que hemos generado es tan feroz que imposibilita, anula, las posibilidades de desarrollo. Así fueron transcurriendo años en los que fuimos viviendo de todo.
Hoy, muchos de los que usaron a SdeA para su propio beneficio ya no están. Pero ha comenzado un nuevo problema ético. Y recuerden que yo digo cuando empiezan los problemas, es más los empiezo. ¿Hacia donde se dirige? ¿Cómo se dirige? ¿Cuál es el plan de trabajo? Esto también hace a la dimensión ética. Contar con un Plan y una definición política de hacia donde ir, no es tan solo una cuestión de gestión, define el perfil ético de una Organización. En los momentos de mayor tensión y presiones, me sostuve en el Consejo Directivo, ya que de una u otra forma se generaron los espacios, el piso necesario desde donde resistir y trabajar por el futuro.
Se podría argumentar que esa fue la fase más dura, la más ingrata, puede ser, seguramente así fue. No obstante hoy surge una nueva realidad. A pesar de todo lo ocurrido y transcurrido, el Consejo Directivo continúa sin un plan de trabajo. Yo propuse hacer una sesión especial del Consejo donde el único tema a tratar era el Plan de trabajo del CD. Acordamos realizar la reunión el 17 de diciembre. La reunión se hizo y se trató el tema, pero yo no asistí.
Existen un conjunto de prioridades estratégicas resultado del trabajo de hace algunos años, a los cuales se le han agregado lo que yo considero un conjunto de expresiones de deseo, sin objetivos claros, tiempos de ejecución, responsables. En realidad responsables hay. Para ser más exactos les digo que se distribuyeron tareas y responsables, pero el único que no tomó ninguna responsabilidad fui yo. Aunque presenté el Plan de trabajo del Consejo Directivo en el Encuentro de Directores de distrito y de zona, ahora digo que no hay plan, total quien se va a acordar. El tiempo de sesión ha disminuido y los temas comienzan a acumularse nuevamente. El trabajo conjunto con el Comité Ejecutivo que tanto esfuerzo costó obtener se ha perdido nuevamente. Y el estilo de gestión es centralizador y con una nula concepción de trabajo en equipo. Yo estoy encargado de revisar la política de trabajo en equipo del Consejo, pero no hice nada. El respeto por las mayorías y minorías en una Asociación que se funda en la democracia no existe. Da lo mismo si te apoya un delegado que si te apoyan 1000. Una vez electo cada Consejero se integra al Consejo en igualdad de condiciones. No importa la cantidad de votos que haya obtenido.
De hecho miembros del Consejo usan el criterio cuantitativo del resultado de la última elección presidencial para señalar que lo que vale es tan solo lo que apoyó la mayoría. Y esto a mí me da una bronca bárbara. Yo pienso que una vez que ganaste la elección listo. Las propuestas de los candidatos a presidentes son para que la gente te vote, después hacés lo que te parece, es más yo quiero que se lleve adelante lo que propuse en mis bases de gobierno. Como si además, tuviéramos algún tipo de claridad sobre qué tipo de ideas concretas apoyó la mayoría. Hay claridad en cuanto a qué tipo de ideas apoyó la mayoría, pero trato de confundir lo más posible.
Pobre de las Naciones e Instituciones que no están dispuestas a escuchar lo que sus mayorías y minorías tienen para decir. Dudoso espíritu democrático se pone de manifiesto. Todo esto hace a un serio problema ético que continuará perturbando, ya que algunos queremos impulsar ideas que no son apoyadas por la mayoría, y dificultando las posibilidades de alcanzar en algún momento el desarrollo, lograr siquiera algo de lo que nuestra Visión enuncia. Un estilo de gestión caracterizado por salidas coyunturales describe al Consejo. En lo personal no acuerdo ni apruebo esta forma de hacer las cosas. Y considero que en estos momentos debo ser realista. El que yo no acuerde, no significa actualmente mas que eso, que no acuerdo.
Si bien protesto por la falta de respeto a las minorías, también debo ser coherente (es lo que más me cuesta), y respetar lo que las mayorías apoyan. Más esto me ha llevado a un dilema, a una encrucijada, respetar la forma de gestionar de quienes se sienten y han sido avalados por la mayoría, implica hoy para mi una modalidad de gestión de la que estoy seguro es ineficiente para los fines que yo me propongo. Por tanto siento que carezco hoy del espacio, del piso que tuve en el pasado. La falta de espacios para un trabajo en equipo concreto y para un debate serio y un disenso edificante, me lleva a considerar que mi tiempo de servicio en este rol de Consejero Nacional ha llegado a su fin.
Intentar continuar no aportaría nada bueno ni al Consejo ni a mi en lo personal. Encima que estoy un poco cansado, ya que es mi segundo período en el Consejo, no puedo imponer lo que yo quiero, entonces renuncio.

Son estos pues algunos de los fundamentos de mi renuncia. Pido perdón, por si el tenor de la misma, hiere u ofende a muchas personas a las que sé de bien. Ocurre que es lo que siento y pienso. Para quienes me votaron en las distintas elecciones de las que participé, les pido disculpas, probablemente lesione las expectativas o esperanzas que algunos depositaron sobre mi. Pero necesito dejar el Consejo Directivo de SdeA, de la misma forma en la que llegué, sujeto a una cuestión de principios y no simplemente calentando una silla mes a mes sin producir nada para el beneficio de la Asociación, como lo he venido haciendo hasta ahora.


Rodolfo Escalada
D.N.I. 10.XXX.XXX

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